Hoy más que nunca hay que defender a Cuba socialista
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Erróneas posiciones de trotskistas sobre Cuba

LA SEMANA POLÍTICA
Sergio Ortiz. 27 de Julio de 2026
BLOQUEO A CUBA ES GENOCIDIO
El 7 de julio pasado sesionó la Asamblea General de Naciones Unidas para tratar el bloqueo norteamericano contra Cuba. Donald Trump intentó impedir esa reunión, con mentiras y chantajes a los integrantes del organismo mundial. Sabía que se iba a votar mayoritariamente a favor de Cuba y quedaría despejado el camino para que la moción contra el bloqueo se trate en la Asamblea General de octubre próximo.
El canciller Bruno Rodríguez Parrilla dijo que en el último año el daño económico directo fue de 8.103 millones de dólares, y desde el inicio de ese genocidio, hace 67 años, asciende a 178.700 millones de dólares.
No son meros números. Son miles de cubanos muertos por las carencias que provoca el bloqueo, en especial por la prohibición expresa, bajo amenaza de castigo y aranceles, a los países que envíen petróleo a la isla (Orden de Trump del 29 de enero pasado) y las sanciones contra empresas que permanezcan en Cuba teniendo inversiones en EEUU (Orden del 1 de mayo pasado).
El embajador cubano ante el Vaticano declaró que el índice de mortalidad infantil había aumentado de 4,9 por mil nacidos vivos de años anteriores al 9,9 por mil. Ahí también se demuestra que el bloqueo es un genocidio, agudizado por apagones de 24, 48 o más horas, con sólo una hora de electricidad en los hogares, escuelas, hospitales, etc. Eso arruina la economía cubana y la vida de su gente.
Cuba concita la solidaridad del mundo, como se vio en aquella votación en la ONU. Solo la canalla imperialista y sionista de nueve países, mejor sería decir gobiernos, defendió el bloqueo: Costa Rica, Israel, Argentina, Chequia, Marruecos, Macedonia del Norte, Paraguay, Ucrania y Estados Unidos. Retengamos los nombres de sus gobernantes neonazis, Javier Milei incluido.
En Argentina aumenta la solidaridad, con actos, debates y manifestaciones en varias ciudades. Fue muy importante el acto del 4 de julio pasado en la Federación de Box, en CABA, con 130 organizaciones sociales y políticas convocantes. Hablaron varios dirigentes y algunos artistas sumaron la cultura al evento político.
TROTSKISTAS MUY EQUIVOCADOS

Acto solidario en la Federación de Box, CABA.
Allí Juan Marino expresó su solidaridad con la isla, pero también comentarios críticos hacia Cuba socialista. Él es trotskista del Partido Piquetero y diputado por el peronismo de Unión por la Patria. Dijo que no importaba si Cuba era socialista o no, que había que defenderla igual, con lo que veladamente ponía en duda aquella condición, vigente desde abril de 1961 hasta hoy. Fue crítico de las 176 medidas económico-sociales anunciadas por Miguel Díaz-Canel en junio pasado, calificándolas de “paquete de medidas capitalistas”. Puntualizó que “somos críticos (de ese paquete) pero es mejor eso que una respuesta represiva”. Ni una cosa ni la otra. Ni el paquete de nuevas medidas es capitalista ni Díaz Canel piensa en ninguna respuesta represiva.
Marino era el único sector trotskista en el acto. El resto estuvo ausente, como siempre. Y no es una casualidad sino consecuencia de las pésimas posturas del trotskismo respecto a Cuba.
En julio de 2018, Cristian Castillo (PTS) le decía a Nelson Castro en TN: “La introducción de relaciones
capitalistas en la sociedad cubana, que ya viene de hace un tiempo, ha provocado un crecimiento de la desigualdad interna”. Y remataba: “Siempre hemos criticado el régimen de partido único y la falta de libertades políticas, que, lejos de fortalecer a Cuba, la debilitan y favorecen a los sectores que quieren la vuelta de la colonización”.
En 2018 dirigentes de los cuatro partidos del FITU le exigieron al embajador cubano Pedro Pablo Prada, la libertad de todos los detenidos en la revuelta violenta en Cuba, promovida por EEUU y la gusanera. Política Obrera, de Jorge Altamira, hizo una movilización con esos reclamos anticubanos frente a la embajada.
El PTS, respecto a las 176 reformas, en La Izquierda Diario del 13 de junio sostuvo: “medidas posteriores del mismo carácter reaccionario y pro capitalista, las cuales se incrementaron particularmente en los últimos meses, en el marco de las negociaciones secretas con EE.UU. Todas medidas impuestas por una burocracia corrupta que hace décadas viene parasitando los activos estatales, que tienen un nivel de vida completamente acomodado en relación a cómo viven las masas trabajadoras, y que además impone un régimen autoritario y represivo que ha penalizado la protesta social, recrudece la opresión política, e impide la libre expresión, la movilización y la organización obrera y popular. Medidas que ampliarán el peso social de una burguesía que viene desarrollándose y que es la base social del proceso de restauración capitalista en Cuba”.
El Partido Obrero con la firma de Luis Brunetto, publicó el 24 de junio el artículo “Cuba: nuevas medidas económicas profundizan el proceso de restauración capitalista”. Allí sostenía que “las recientes medidas económicas anunciadas por el gobierno cubano constituyen un nuevo y, esta vez, definitorio hito en el proceso de restauración del capitalismo en la isla”.
Lo peor es que los trotskistas del PO proponen una rebelión contrarrevolucionaria en la isla. Textual: “Es imprescindible que las protestas populares por la situación económica, contra el colapso energético que hace invivibles los días del pueblo trabajador, adquieran dimensión política para convertirse en luchas contra la restauración del capitalismo sea de la mano de la burocracia del PCC, del imperialismo yanqui o de la mano de un pacto entre ambos, y por un gobierno de la clase trabajadora”.
En esa línea, los trotskistas de “Ya basta”, presentarán el libro “Cuba, una historia crítica (1959-2025)”, de un cubano, Frank García Hernández, con esta introducción contrarrevolucionaria: “Cuba, Crisis humanitaria, asedio imperialista y restauración capitalista”.
REFORMAS PARA SALVAR LA PATRIA SOCIALISTA

Díaz Canel el 26 de julio pasado en Pinar del Río.
Es verdad que las 176 medidas, frente a la brutal asfixia del bloqueo yanqui, amplían la posibilidad de inversiones extranjeras y de capital privado cubano, aumentan a más de 100 trabajadores lo que las Pymes y firmas privadas pueden tener, reduce de 27 a 21 los ministerios, etc. Es una forma de buscar oxígeno para la estrangulada economía, pero no significa que Cuba no sea socialista ni menos aún que allí se haya restaurado el capitalismo, como miente el trotskismo.
Las reformas aumentan el poder de los municipios y empresas provinciales y municipales, con lo que pueden fortalecerse las empresas estatales centrales y combatirse la burocracia. En China y Vietnam estas políticas dieron muy buenos resultados y fortalecieron a esos países socialistas y a sus pueblos, aunque para los trotskistas también serían meros restauradores del capitalismo.
Un país es socialista si hizo una revolución obrera y popular, y si tiene un poder revolucionario socialista. Y la isla de Martí y Fidel lo tiene, con su Partido Comunista y sus Fuerzas Armadas Revolucionarias, más sus organismos de masas como Comités de Defensa de la Revolución, Central Nacional de Trabajadores, etc. El 80 por ciento de la economía es estatal, más aún la tierra. Es un país socialista, con su Constitución aggiornada en 2019. Y consulta a su pueblo: las 176 medidas surgieron de consultas a 1.991.463 personas. El 1 de Mayo, las Firmas por la Patria fueron 6.230.973 en el marco de masivas manifestaciones populares. Esa patria asfixiada por el bloqueo mandó dos misiones de rescatistas a Venezuela, tras los terremotos, más la brigada médica permanente. Y ha jurado resistir o morir si los yanquis la invaden.
La solidaridad argentina con Cuba debe crecer e incluir, colateralmente, un rechazo al trotskismo porque sus mentiras de hecho favorecen al imperialismo en un momento donde se recrudece el bloqueo imperialista y aumentan los riesgos de una agresión militar.
SIEMPRE ES 26
En la reciente celebración en Pinar del Río del 73 aniversario del asalto al Cuartel Moncada, el presidente Díaz-Canel condenó el bloqueo de Yanquilandia. Dijo: “Los cubanos de hoy somos también vencedores de imposibles, y en este 26 de Julio reafirmamos el compromiso con la patria, con la Revolución, con las conquistas del socialismo y con la tarea de levantar una economía golpeada despiadadamente por cuatro siglos de colonialismo, seis décadas de neocolonialismo y otras seis décadas de bloqueo reforzado hasta convertirse en un plan genocida”.
Es que además de sumar más de siete meses sin recibir ni un sólo barril de petróleo y de anunciarse la salida de empresas hoteleras de la isla, fruto de la presión de Trump y “Narco” Rubio, esta dupla había promovido el 16 de julio pasado una reunión en el Departamento de Estado con asistencia de representantes de 66 países para condenar al “terrorismo de izquierda”. Y en esa misma línea fascista y maccartista, el 20 de julio Rubio emitió una declaración ubicando a Cuba como capital mundial de ese “terrorismo de izquierda”.
Semejantes mentiras procuran demonizar a la Mayor de las Antillas y justificar agresiones bélicas, como hicieron con otros países. En 2003 invadieron Irak con el argumento falso de que poseía armas de destrucción masiva y mantenía vínculos con el terrorismo, asesinando en 2006 al presidente Saddam Hussein.
Los trotskistas dicen que Cuba restauró el capitalismo. Y el imperialismo afirma que Cuba es la capital mundial del terrorismo. Dos mentiras, por supuesto de distinto calibre pero que tiran contra el mismo blanco. La réplica del mandatario cubano a Trump sonó fuerte en Pinar del Río: “¡Cuba no es una amenaza, ni para los Estados Unidos ni para ningún otro país sobre la Tierra! ¡Somos un pueblo noble, que salva vidas donde otros destruyen, que manda médicos y maestros a donde otros mandan bombas!”.
Y aunque Díaz-Canel no mencionó a los troscos, este palo suyo fue en esa dirección: “La audacia que nos legó el Moncada nos exige no tener miedo a los cambios, pero en nombre del ideal supremo de los que cayeron entonces y de quienes entregaron todo a lo largo de estos años, las transformaciones económicas deben guiarse por un principio fundamental: el mayor grado de justicia social”.
Los militantes antiimperialistas de Argentina tenemos muchas tareas, sobre todo luchar contra el gobierno fascista del ajustador Milei, el FMI y los monopolios. Pero como Patria y Humanidad van de la mano, debemos aumentar también la solidaridad con Cuba socialista, Palestina y demás pueblos del mundo.

Manifestación del MASCUBA Córdoba



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